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MALLORCA EN INVIERNO: RAZONES PARA VISITAR LA ISLA

Mallorca en invierno  

Mallorca es un paraíso para todos los sentidos. Incluso en invierno. Además de sol y playas de arena dorada y aguas turquesas, la más grande de las Baleares tiene mucho por descubrir. Su suave y agradable clima hace de la isla el perfecto destino en el que perderse los 365 días del año.

Alójese en nuestro hotel boutique Palma Posada Terra Santa en pleno corazón de la capital mallorquina, un enclave perfecto para desplazarse a descubrir los rincones de la isla. Si prefiere una opción más exclusiva puede optar por Samaritana Suites Palma, un alojamiento lujoso ubicado a pocos metros de la catedral.

Para sumergirse en el ambiente más tradicional de Mallorca, el alojamiento Son Catxo, enclavado en plena Serra de Tramuntana es la opción perfecta para disfrutar del invierno en un paraje único.

¡Tome nota y déjese sorprender por el amplio abanico de posibilidades que le ofrece Mallorca en invierno!

DESCUBRA EL CENTRO DE PALMA DE MALLORCA

Mallorca en invierno

En el casco histórico de Palma es donde se concentran buena parte de los reclamos turísticos de la ciudad. Ya sea a pie o dando un tranquilo paseo en bicicleta, siempre es una buena alternativa perderse por las estrechas calles del centro, admirar sus impresionantes monumentos y ¿por qué no? darse un capricho a uno mismo comprando en las tiendas más exclusivas de la isla.

Sin duda el mejor momento para conocer los rincones con más encanto de la isla es transcurrido el periodo estival. A partir del mes de octubre la isla recupera la tranquilidad que la acompaña durante el resto del año y los días soleados y de temperaturas suaves son idóneos para pasear por la ciudad sin prisas y sin aglomeraciones. La Seu, la Lonja, el Palacio Real de la Almudaina o el Castillo de Bellver son solo algunas de las joyas que no puede perderse si se anima a viajar a Mallorca en invierno.

LOS PUEBLOS CON MÁS ENCANTO DE TODA LA ISLA

Mallorca en invierno

Son muchos los pequeños pueblos repletos de encanto e historia los que podemos encontrar en el interior de Mallorca y que bien merecen una visita. ¿Por dónde empezar?

A escasa media hora de la capital mallorquina se halla Valldemossa, una de las localidades medievales más deslumbrantes que encontrará a lo largo y ancho de la isla. Si hay algo que defina a Valldemossa son sus empinadas calles de piedra y sus casas ataviadas de flores de todos los colores. No puede dejar pasar la oportunidad de visitar la Real Cartuja, lugar de residencia de Chopin y de su esposa George Sand durante los últimos años de vida del pianista. Y no se marche sin degustar la coca de patata, una auténtica seña de identidad del municipio. ¡Pruébela y cuéntenos!

Deià es otra apuesta segura para el invierno. En este municipio encontrará lo mejor de ambos mundos: mar y montaña. Famoso por haber sido lugar de residencia del escritor Robert Graves, la inigualable belleza de Deià sigue siendo a día de hoy fuente de inspiración de artistas y sabios de todo el mundo.

En su trayecto entre Valldemossa y Deià merece la pena detenerse a visitar el Monasterio de Miramar y Son Marroig. Disfrute de sus impresionantes vistas al mirador de Sa Foradada, uno de los mejores enclaves de la isla para admirar la puesta del sol.

Si sigue ascendiendo hacia el norte, se encontrará con Sóller, un municipio de la Serra de Tramuntana cuyo puerto en su día era punto de encuentro entre el comercio catalán (Barcelona) y francés. El municipio de Sóller se encuentra ubicado en un rebosante valle de naranjos y cítricos y es accesible tanto en coche como en ferrocarril desde la capital mallorquina. Súbase al tren de Sóller y emprenda un viaje en el tiempo y disfrute del cautivador paisaje que le regala la Serra de Tramuntana.

¿Qué hacer al llegar? Tal vez el invierno no sea el mejor momento para tomarse un auténtico helado de Sóller; no obstante, puede deleitarse con manjares locales como las mermeladas, patés, confituras o conservas varias.

Los sábados no puede perderse su mercadillo en el que puede encontrar verdaderas piezas de coleccionista. Durante el resto de la semana puede contemplar sus edificios modernistas y visitar la Iglesia de San Bartolomeu, El Jardín Botánico o el Museo Balear de Ciencias Naturales.

Descubre nuestro post sobre pueblos bonitos de Mallorca.

LAS MEJORES FIESTAS LOCALES SON EN INVIERNO

Mallorca en invierno

Sí, ha leído bien. Por mucho que ya hayamos guardado los decorados navideños, la fiesta en Mallorca no se detiene. En el mes de enero, los mallorquines celebran algunas de las tradiciones milenarias más importantes que acontecen a lo largo del año.

Del 10 al 25 de enero, Palma rinde homenaje a Sant Sebastià, el patrón de la localidad. Durante todos estos días tan especiales la capital ofrece un completo programa de conciertos y programas culturales para toda la familia. Además, las calles y plazas se llenan de fogatas donde cada uno puede asar el alimento que más le apetezca.

El 16 y el 17 de enero la isla entera celebra la festividad de Sant Antoni, patrón de los animales. Especialmente en las zonas rurales los mallorquines acuden a la iglesia en compañía de sus mascotas para que las bendiga. Son frecuentes también los foguerons en estas fechas donde los isleños además de asar longanizas y botifarrones, echan a arder los malos recuerdos.

SENDERISMO EN MALLORCA

Mallorca en invierno

La Serra de TramontanaPatrimonio Mundial de la UNESCO, es un lugar de peregrinaje para los amantes el senderismo. Y el mejor momento para sacar del armario las botas de montaña es el invierno. El a veces tan intenso calor veraniego no es el mejor compañero para emprender una ruta por la montaña y es preferible esperar a que las temperaturas sean más suaves para poder disfrutar de este envidiable entorno natural.

Existe un sinfín de rutas y caminos de dificultad variada que puede explorar en los días soleados que nos regala el invierno mallorquín. ¡Y también en los días más fríos! Cuando la nieve hace acto de presencia, es cuando la Serra de Tramontana nos regala las postales más impresionantes.

Una opción muy recomendada es la ruta del Barranco de Biniaraix, sencilla, a pesar de su desnivel. Discurre por la garganta del torrente y si este lleva agua (algo habitual en invierno) el lugar es aún más espectacular. Tal es su importancia que fue declarado Bien de Interés Cultural por su valor histórico, paisajístico y ambiental. 

Otra alternativa para hacer senderismo es la ruta de la Ermita de la Victoria a la Talaia de Alcudia. Es bastante corta y sencilla, además de ofrecer distintas variantes. Destaca por las majestuosas panorámicas que se pueden contemplar desde la cima. Las bahías de Pollensa, Alcudia, Formentor y parte de la Sierra de Tramuntana. 

Además, el pueblo de Valldemossa es una de las principales zonas de senderismo, entre las que se pueden elegir numerosas alternativas: la ruta a Deia, el puig des Teix o el camí del Arxiduc. 

Miradores de Mallorca

El invierno es una época perfecta para realizar una ruta por los mejores miradores de Mallorca. Los paisajes tienen un toque ideal que aporta una postal distinta de la isla, vistas de película desde faros recónditos, antiguas torres defensivas y hasta castillos históricos. 

Para comenzar, una vista incomparable de la capital mallorquina desde el mirador del castillo de Bellver. Palma a tus pies con la bahía y el puerto de fondo, aprovecha para visitar uno de los monumentos más emblemáticos de Mallorca.

A pocos kilómetros del pueblo Banyalbufar, las panorámicas desde el mirador de la torre Ses Animes son un regalo para los sentidos gracias al contraste del azul del mediterráneo con las montañas de la Sierra de Tramuntana. No puedes perderte el mirador de Sa Foradada, uno de los miradores más fotografiados, especialmente en la puesta de sol.

El lugar ideal para disfrutar de una panorámica completa del precioso pueblo pesquero Soller con sus barcas es desde el mirador de Ses Barques. Aquí se encuentra un restaurante con una terraza espectacular.

Los amantes de las vistas vertiginosas deben apuntar el mirador del Nudo de la Corbata, su sinuosa carretera es la culpable de este peculiar nombre y de sus impactantes panorámicas.

Una de las visitas más imprescindibles en cualquier ruta por la isla es la península de Formentor, repleto de miradores, pero merece especial mención el mirador del Colomer. Es un lugar cargado de popularidad debido al contraste dela roca árida con el azul del mar. 

El mirador del Puig de Randa es un lugar repleto de historia al albergar el Santuario de Cura, pero también ofrece unas vistas sensacionales de la zona interior de Mallorca con las montañas de la sierra de Tramuntana.

Ruta de las Calas

¿Desea sacar el máximo partido a la isla mallorquina? Explorar sus lugares y monumentos más populares es un auténtico placer, pero seguro que quiere descubrir las mejores calas de Mallorca. El invierno es un momento ideal para recorrer las calas más recónditas y vírgenes de la isla, puesto que en verano la afluencia de bañistas es elevada.

Es cierto que quizás el tiempo no acompaña para atreverse con un chapuzón, pero están ubicadas en parajes con un entorno de ensueño para disfrutarlos con total intimidad. ¡Abróchese los cinturones, nos vamos de ruta!

La primera parada es en la cala Sa Calobra destaca por su paisaje tan peculiar donde coexiste el mar, vertiginosos acantilados y la selva. Ha sido lugar de inspiración para muchos artistas, enclavada a pocos kilómetros de Sóller.

Tras esta, la cala de Formentor merece una parada, enclavada a pocos kilómetros de Pollença. La playa de arena blanca y fina está rodeada de un bosque de pinos y encinas que le aportan un toque de lo más mediterráneo.

Para llegar a la cala Varques es necesario caminar 4 kilómetros desde el aparcamiento debido a las medidas de preservación del entorno. El recorrido merece la pena, pues es una playa virgen que aún conserva su estado más salvaje.

La siguiente parada es en la cala Mondragó, donde podrá disfrutar de la magia de la naturaleza en estado puro. Declarada Parque Natural y Área Natural de Especial Interés para las aves, incluso cerca se encuentra el humedal de Ses Fonts de n`Alis. La cala parece una piscina natural.

No puede faltar la parada en Caló des Moro, una de las más famosas de la isla, puesto además de sus aguas cristalinas y arena virgen, ofrece una panorámica preciosa de la costa y el Paraje Natural de Ses Salines.

La última parada antes de volver a la capital es en la cala Pi, sus aguas están enclavadas entre acantilados con más de 30 metros de altura. Todo esto rodeado de pinos, una estampa espectacular.

Se lo habíamos advertido: Mallorca no es solo arena y sal. Anímese a descubrir el sabor más auténtico de la isla alojándose este invierno en nuestro Hotel Boutique Palma de Mallorca Posada Terra Santa, en pleno corazón de Palma de Mallorca.

Relájate al final del día en nuestro Spa en el centro de Palma de Mallorca.

¡Le esperamos con los brazos abiertos!

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